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Gastritis: síntomas, causas y tratamientos en Medicina de Familia

  • dradiazmagister
  • 10 dic 2025
  • 12 Min. de lectura

Actualizado: 11 dic 2025

Dra. Cristina Díaz Magister

Artículo revisado y actualizado por: Dra. Cristina Díaz Magister

Última revisión: 10 de diciembre de 2025

Introducción


     La gastritis es una de las consultas más frecuentes en medicina de familia y representa uno de los motivos principales por los cuales los pacientes acuden a solicitar atención médica por problemas digestivos. Este término hace referencia a la inflamación de la mucosa gástrica, el revestimiento interno del estómago, y puede manifestarse de forma aguda o evolucionar hacia un cuadro crónico si no se diagnostica y trata adecuadamente.


      Aunque muchas personas utilizan el término "gastritis" de manera coloquial para describir cualquier molestia estomacal, es importante entender que se trata de una condición médica específica que requiere evaluación profesional, diagnóstico preciso y un plan de tratamiento individualizado. Los síntomas pueden variar significativamente de una persona a otra, desde molestias leves hasta dolor intenso que interfiere con las actividades diarias.



     La gastritis tiene una alta prevalencia en las últimas décadas debido a múltiples factores, entre ellos el estrés crónico, los cambios en los hábitos alimentarios, el uso frecuente de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y la infección por Helicobacter pylori, una bacteria que afecta aproximadamente al 50% de la población mundial (MedlinePlus, 2023). Esta bacteria se ha identificado como uno de los principales desencadenantes de gastritis crónica y representa un factor de riesgo para el desarrollo de úlceras pépticas e incluso cáncer gástrico en casos no tratados.


       Desde la medicina de familia, el abordaje de la gastritis es integral, considerando no solo los síntomas físicos sino también los factores psicosociales, los hábitos de vida y las condiciones médicas preexistentes de cada paciente. Este enfoque holístico nos permite ofrecer un tratamiento personalizado que va más allá de la simple prescripción de medicamentos, incorporando modificaciones en el estilo de vida, educación sanitaria y seguimiento continuo.

Infografía médica sobre gastritis: causas, síntomas y tratamientos

   Este artículo tiene como objetivo proporcionarte información clara, basada en evidencia científica actualizada, sobre qué es la gastritis, cómo reconocer sus síntomas, cuáles son sus causas principales, qué opciones de tratamiento están disponibles y, lo más importante, cuándo debes buscar atención médica profesional. Si experimentas molestias digestivas persistentes, recuerda que una consulta médica oportuna puede prevenir complicaciones y mejorar significativamente tu calidad de vida.


¿Qué es la gastritis? Tipos y clasificación


   La gastritis es un proceso inflamatorio que afecta la mucosa gástrica, la capa protectora que recubre el interior del estómago. Esta mucosa tiene funciones esenciales: produce moco para proteger el estómago del ácido clorhídrico, secreta enzimas digestivas y mantiene el equilibrio del pH gástrico. Cuando se inflama, estas funciones se ven comprometidas, lo que genera diversos síntomas y puede llevar a complicaciones si no se trata adecuadamente (Mayo Clinic, 2024).


Existen dos tipos principales de gastritis según su evolución temporal:


   La gastritis aguda se desarrolla de manera repentina y generalmente está asociada con factores desencadenantes específicos como el consumo excesivo de alcohol, el uso de medicamentos antiinflamatorios, una infección grave o el estrés físico extremo. Los síntomas suelen aparecer de forma abrupta y pueden ser intensos, pero tienden a resolverse cuando se elimina el factor causante y se inicia el tratamiento apropiado.


  Por otro lado, la gastritis crónica se desarrolla gradualmente durante meses o años y puede pasar desapercibida durante períodos prolongados. Este tipo se asocia frecuentemente con la infección por Helicobacter pylori, enfermedades autoinmunes o la exposición prolongada a irritantes gástricos. La gastritis crónica requiere mayor atención médica porque puede producir cambios en la mucosa gástrica que, en algunos casos, predisponen al desarrollo de úlceras o alteraciones celulares más serias (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, 2019).


También existe una clasificación según la causa: gastritis erosiva (con daño en la mucosa), gastritis no erosiva (inflamación sin erosión), gastritis por H. pylori, gastritis autoinmune, gastritis por estrés y gastritis atrófica, entre otras. Cada tipo requiere un enfoque diagnóstico y terapéutico específico.


Síntomas principales de la gastritis: cómo reconocerlos


Los síntomas de la gastritis pueden variar considerablemente en intensidad y frecuencia. Algunas personas con gastritis crónica pueden no presentar síntomas evidentes, mientras que otras experimentan molestias diarias que afectan su calidad de vida.


  • El dolor o malestar en la parte superior del abdomen es el síntoma más característico. Este dolor se describe típicamente como ardor, sensación de acidez o dolor sordo en el epigastrio (la zona entre el ombligo y el esternón). La intensidad puede fluctuar a lo largo del día y frecuentemente se relaciona con las comidas: puede mejorar o empeorar después de comer, dependiendo del tipo de gastritis y su causa.


  • La sensación de ardor estomacal o pirosis es otro síntoma común que muchos pacientes describen como "acidez" o "quemazón" en el estómago que puede extenderse hacia el esófago. Este síntoma puede confundirse con el reflujo gastroesofágico, aunque ambas condiciones pueden coexistir.


  • Las náuseas y vómitos están presentes en muchos casos, especialmente en la gastritis aguda. Algunas personas experimentan náuseas matutinas, mientras que otras las sienten después de las comidas. En casos severos, los vómitos pueden contener sangre o material similar a los posos del café, lo cual representa una señal de alarma que requiere atención médica inmediata.


  • La sensación de plenitud o hinchazón abdominal después de comer pequeñas cantidades de alimento es frecuente, así como la pérdida de apetito. Algunos pacientes refieren sentirse saciados rápidamente, lo que puede conducir a una pérdida de peso no intencionada en casos crónicos (Cleveland Clinic, 2023).


Otros síntomas menos específicos incluyen eructos frecuentes, hipo persistente, mal sabor de boca y, en casos de gastritis crónica con sangrado microscópico, síntomas de anemia como fatiga, palidez y mareos.


Es importante destacar que estos síntomas no son exclusivos de la gastritis y pueden presentarse en otras condiciones digestivas, por lo que la evaluación médica es fundamental para un diagnóstico preciso.


Causas y factores de riesgo de la gastritis

Causas y factores de riesgo de la gastritis


La gastritis puede tener múltiples causas, y en muchos casos, varios factores actúan simultáneamente para producir la inflamación gástrica.


La infección por Helicobacter pylori es la causa más común de gastritis crónica en todo el mundo. Esta bacteria tiene la capacidad única de sobrevivir en el ambiente ácido del estómago y se transmite principalmente de persona a persona, frecuentemente durante la infancia. La infección puede persistir durante décadas sin causar síntomas, pero con el tiempo puede desencadenar gastritis crónica y aumentar el riesgo de úlcera péptica y cáncer gástrico (National Cancer Institute, 2023).


El uso prolongado de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como ibuprofeno, naproxeno y aspirina es otra causa importante de gastritis. Estos medicamentos interfieren con la producción de prostaglandinas, sustancias que protegen la mucosa gástrica del ácido. El uso crónico o en dosis altas aumenta significativamente el riesgo de desarrollar gastritis erosiva y úlceras.


El consumo excesivo de alcohol irrita directamente la mucosa gástrica y puede causar gastritis aguda. El alcohol también interfiere con la barrera protectora del estómago, haciéndolo más vulnerable al daño por ácido.


El estrés físico severo relacionado con enfermedades graves, cirugías mayores, traumatismos o quemaduras extensas puede provocar gastritis por estrés, un tipo específico de gastritis aguda que se desarrolla en pacientes críticamente enfermos.


La gastritis autoinmune ocurre cuando el sistema inmunológico ataca por error las células del estómago, particularmente las células parietales que producen ácido clorhídrico y factor intrínseco (necesario para absorber vitamina B12). Este tipo representa aproximadamente el 10% de los casos de gastritis crónica.


  Otros factores incluyen el reflujo biliar (cuando la bilis del intestino delgado refluye hacia el estómago), infecciones virales o bacterianas, el tabaquismo, el consumo frecuente de alimentos muy picantes o irritantes, y ciertas enfermedades como la enfermedad de Crohn.


Diagnóstico de la gastritis: pruebas y procedimientos


   El diagnóstico de gastritis comienza con una evaluación clínica detallada en la consulta médica. Durante la entrevista, el médico de familia explorará tus síntomas, su duración, factores desencadenantes, uso de medicamentos, hábitos alimentarios y consumo de alcohol o tabaco. Esta información es fundamental para orientar el diagnóstico diferencial.


La exploración física incluye la palpación abdominal para identificar áreas de sensibilidad o dolor, así como la evaluación de signos de complicaciones como anemia o deshidratación.


Las pruebas de laboratorio básicas incluyen un hemograma completo para detectar anemia, que puede indicar sangrado gástrico crónico. En casos sospechosos de infección por H. pylori, se pueden realizar varias pruebas no invasivas: el test del aliento con urea marcada (con una sensibilidad superior al 95%), el antígeno de H. pylori en heces, o análisis de sangre para detectar anticuerpos, aunque esta última opción no diferencia entre infección activa y pasada.


La endoscopia digestiva alta (gastroscopia) es el método diagnóstico más preciso cuando los síntomas son persistentes, severos o cuando existe sospecha de complicaciones. Este procedimiento permite visualizar directamente la mucosa gástrica, identificar áreas de inflamación, erosión o sangrado, y obtener biopsias para análisis histopatológico. La endoscopia también permite detectar H. pylori mediante biopsia y prueba rápida de ureasa (NHS, 2024).


En algunos casos, pueden solicitarse estudios adicionales como radiografías con contraste de bario, aunque estos han sido ampliamente reemplazados por la endoscopia debido a su mayor precisión diagnóstica.


Tratamiento médico de la gastritis: enfoque paso a paso


    El tratamiento de la gastritis se personaliza según la causa subyacente, la severidad de los síntomas y las características individuales del paciente. El objetivo principal es aliviar los síntomas, permitir la curación de la mucosa gástrica y prevenir complicaciones.


Paso 1: modificaciones en el estilo de vida

  Antes de iniciar cualquier tratamiento farmacológico, se recomienda implementar cambios en los hábitos de vida que pueden mejorar significativamente los síntomas:

  • Eliminar o reducir el consumo de alcohol y tabaco

  • Evitar el uso innecesario de AINEs; si son indispensables, tomarlos con protección gástrica

  • Identificar y evitar alimentos que desencadenen síntomas (comidas muy picantes, grasosas, ácidas o irritantes)

  • Comer porciones más pequeñas y frecuentes en lugar de comidas abundantes

  • Evitar acostarse inmediatamente después de comer

  • Gestionar el estrés mediante técnicas de relajación, ejercicio regular o apoyo psicológico


Paso 2: tratamiento farmacológico sintomático

a. Fase Aguda

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) como omeprazol, lansoprazol, esomeprazol o pantoprazol son los medicamentos de primera línea para la gastritis. Reducen significativamente la producción de ácido gástrico, permitiendo la curación de la mucosa. Se administran típicamente una vez al día, preferentemente en ayunas, durante 4 a 8 semanas según la severidad (Mayo Clinic, 2024).


Los antagonistas de receptores H2 como ranitidina o famotidina son una alternativa que también reduce la producción de ácido, aunque con menor potencia que los IBP.


Los antiácidos proporcionan alivio rápido pero temporal de los síntomas al neutralizar el ácido gástrico. Son útiles para síntomas ocasionales pero no son suficientes como tratamiento único en gastritis establecida.


Los protectores de la mucosa como el sucralfato crean una barrera protectora sobre la mucosa dañada, favoreciendo su cicatrización.


b. Cuadro crónico

  Para pacientes con gastritis crónica que presentan síntomas recurrentes o condiciones subyacentes persistentes, puede ser necesario un tratamiento de mantenimiento prolongado, incluso de por vida en algunos casos.


  El tratamiento crónico con IBP en dosis bajas está indicado en situaciones específicas:


  • Gastritis crónica severa que recurre al suspender la medicación

  • Pacientes que requieren uso continuo de AINEs por enfermedades reumáticas o cardiovasculares (como aspirina en prevención de infartos)

  • Gastritis autoinmune con síntomas persistentes

  • Pacientes con antecedentes de úlcera péptica complicada

  • Casos de gastritis atrófica con displasia que requieren vigilancia estrecha


   En estos casos, se utiliza la dosis mínima efectiva del IBP que controle los síntomas, a menudo administrada en días alternos o en dosis reducida diaria. El objetivo es mantener la calidad de vida del paciente minimizando los posibles efectos secundarios del uso prolongado de estos medicamentos (Targownik, Fisher, & Saini, 2022).


Paso 3: tratamiento erradicador de H. pylori

   Si se confirma la presencia de H. pylori, es fundamental erradicar la bacteria mediante terapia combinada. El tratamiento estándar consiste en:

  • Triple terapia durante 14 días: un IBP en dosis alta dos veces al día, más dos antibióticos (generalmente claritromicina y amoxicilina o metronidazol)

  • En casos de resistencia o fallo del tratamiento inicial, se utilizan esquemas cuádruples con bismuto o terapias de segunda línea

  Tras completar el tratamiento, se debe verificar la erradicación mediante test del aliento o antígeno en heces, al menos 4 semanas después de finalizar los antibióticos (MedlinePlus, 2023).


Paso 4: seguimiento y prevención de recurrencias

Es fundamental realizar un seguimiento médico para evaluar la respuesta al tratamiento, ajustar la medicación si es necesario y prevenir recaídas. En casos de gastritis crónica, puede ser necesario tratamiento de mantenimiento con IBP a dosis bajas.


Si trabajas en un entorno de alto estrés o requieres uso crónico de AINEs por condiciones como artritis, tu médico de familia puede establecer estrategias preventivas personalizadas, incluyendo el uso profiláctico de protectores gástricos.


Complicaciones potenciales y señales de alarma

   Aunque la mayoría de los casos de gastritis responden bien al tratamiento, algunas personas pueden desarrollar complicaciones que requieren atención especializada:

  • Úlcera péptica: erosiones profundas en la mucosa gástrica o duodenal

  • Sangrado gastrointestinal: que puede manifestarse como vómitos con sangre, heces negras (melena) o anemia

  • Perforación gástrica: una complicación rara pero grave que requiere cirugía urgente

  • Gastritis atrófica: adelgazamiento progresivo de la mucosa que aumenta el riesgo de cáncer gástrico

  • Deficiencia de vitamina B12: especialmente en gastritis autoinmune


   Las señales de alarma que requieren evaluación médica urgente incluyen: vómitos con sangre o material oscuro, heces negras o con sangre, dolor abdominal severo, pérdida de peso inexplicable, vómitos persistentes que impiden la ingesta de líquidos, y síntomas de anemia severa como palidez extrema, mareos o palpitaciones.


Prevención de la gastritis: recomendaciones prácticas

   La prevención es fundamental y está al alcance de todos mediante hábitos saludables:

  • Mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y fibra

  • Limitar el consumo de alcohol y evitar el tabaco

  • Usar AINEs solo cuando sea necesario y en la dosis mínima efectiva

  • Lavarse las manos frecuentemente para prevenir infecciones

  • Gestionar el estrés mediante técnicas de relajación, ejercicio regular o mindfulness

  • Evitar el ayuno prolongado y mantener horarios regulares de comidas

  • Beber agua suficiente a lo largo del día

  • Consultar precozmente ante síntomas digestivos persistentes


Conclusión: la importancia del abordaje integral


  La gastritis es una condición común pero compleja que requiere un enfoque médico personalizado. Aunque puede resultar molesta e impactar tu calidad de vida, la buena noticia es que en la mayoría de los casos responde muy bien al tratamiento cuando se diagnostica correctamente y se siguen las recomendaciones médicas.


  En medicina de familia, entendemos que cada paciente es único y que los factores que contribuyen a la gastritis van más allá de lo puramente físico. El estrés, los hábitos alimentarios, el entorno laboral y las circunstancias personales juegan un papel fundamental en el desarrollo y la evolución de esta condición.


 Si experimentas síntomas digestivos persistentes, no los ignores. Una evaluación médica oportuna puede prevenir complicaciones y establecer un plan de tratamiento efectivo que te permita recuperar tu bienestar. Recuerda que la prevención y el autocuidado son tus mejores aliados para mantener una salud digestiva óptima.


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Preguntas Frecuentes (FAQ)

1. ¿La gastritis se cura completamente o es una condición crónica?

La gastritis aguda generalmente se cura completamente cuando se identifica y elimina la causa (por ejemplo, suspender un medicamento irritante o tratar una infección). La gastritis crónica, especialmente la causada por H. pylori, puede curarse completamente si la bacteria se erradica exitosamente mediante tratamiento antibiótico. Sin embargo, la gastritis autoinmune suele ser permanente y requiere seguimiento a largo plazo. Con el tratamiento adecuado y modificaciones en el estilo de vida, la mayoría de las personas logran controlar completamente sus síntomas y prevenir complicaciones.

2. ¿Puedo tomar antiinflamatorios si tengo gastritis?

Si ya has sido diagnosticado con gastritis, es preferible evitar los AINEs como ibuprofeno o naproxeno, ya que pueden empeorar la inflamación gástrica y retrasar la curación. Si necesitas analgesia, el paracetamol es una alternativa más segura para el estómago. En casos donde sea absolutamente necesario usar AINEs (por ejemplo, en enfermedades reumáticas), tu médico puede prescribir protección gástrica con inhibidores de la bomba de protones. Nunca te automediques con antiinflamatorios de forma crónica sin supervisión médica.

3. ¿Qué alimentos debo evitar si tengo gastritis?

Aunque la respuesta individual varía, generalmente se recomienda evitar o limitar: alimentos muy picantes, comidas muy grasosas o fritas, bebidas carbonatadas, café y bebidas con cafeína, cítricos y jugos ácidos, chocolate, menta, alcohol y tabaco. Es importante llevar un diario de alimentos para identificar tus desencadenantes personales. Por otro lado, se favorece una dieta rica en vegetales, frutas no ácidas, granos integrales, proteínas magras y alimentos probióticos como el yogur natural.

4. ¿Cuándo debo solicitar una cita médica por síntomas de gastritis?

Debes buscar atención médica si experimentas dolor abdominal persistente que no mejora en pocos días, síntomas que interfieren con tu alimentación o actividades diarias, pérdida de peso inexplicable, vómitos frecuentes, señales de sangrado digestivo (vómitos con sangre, heces oscuras), o si los síntomas reaparecen después de un tratamiento previo. También es importante consultar si necesitas usar antiinflamatorios regularmente o si tienes antecedentes familiares de cáncer gástrico, ya que estos factores pueden requerir seguimiento más estrecho.


Bibliografía (formato APA)


Dra. Cristina Díaz Magister

Médico de Familia (col. nº 282878099, ICOMEM).

💬 Nota: La información de este artículo tiene carácter general y no sustituye una consulta médica personalizada. Cada caso requiere una valoración individual; si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, consulta con un profesional sanitario.

 


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