top of page

Prevención de infartos desde la medicina de familia

  • dradiazmagister
  • 29 dic 2025
  • 12 Min. de lectura

Dra. Cristina Díaz Magister

Artículo revisado y actualizado por: Dra. Cristina Díaz Magister

Última revisión: 29 de diciembre de 2025

Introducción


   Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en España y en todo el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año fallecen aproximadamente 17,9 millones de personas debido a enfermedades cardiovasculares, lo que representa el 31% de todas las muertes a nivel global (OMS, 2021). Dentro de este grupo, el infarto agudo de miocardio representa una de las complicaciones más graves y potencialmente mortales.


   Sin embargo, la buena noticia es que la mayoría de los infartos son prevenibles. Según estudios epidemiológicos recientes, hasta el 80% de las enfermedades cardiovasculares prematuras podrían evitarse mediante modificaciones en el estilo de vida y un control adecuado de los factores de riesgo (Arnett et al., 2019). Aquí es donde la medicina de familia juega un papel fundamental, ya que permite una atención continuada, preventiva y personalizada que se adapta a las necesidades individuales de cada paciente.


   Como médicos de familia también ayudamos a prevenir complicaciones antes de que ocurran. La prevención cardiovascular es un proceso continuo que implica conocer tu riesgo personal, controlar factores modificables como la presión arterial, el colesterol y el peso, y adoptar hábitos de vida saludables que protejan tu corazón a largo plazo.


  En este artículo quiero que encuentres información sobre cómo prevenir un infarto desde la consulta de atención primaria. Abordaré qué factores aumentan tu riesgo cardiovascular, qué medidas preventivas son más efectivas, cómo funciona el seguimiento médico personalizado y cuándo es fundamental acudir a tu médico de familia para una valoración completa.


Cuerpo Humano Anatomia del Corazon Medicina

  La prevención cardiovascular no solo afecta a personas mayores. Comienza en la edad adulta joven y requiere una estrategia a largo plazo, adaptada a tu situación personal, antecedentes familiares y factores de riesgo específicos. Entender tu salud cardiovascular es el primer paso para tomar decisiones informadas que protejan tu corazón durante toda tu vida.


¿Qué es un infarto y por qué ocurre?


   Un infarto agudo de miocardio, comúnmente conocido como "ataque al corazón", ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del músculo cardíaco se bloquea durante el tiempo suficiente para causar daño o muerte del tejido cardíaco (Mayo Clinic, 2024). Esta obstrucción suele deberse a la acumulación de placas de ateroma (depósitos de colesterol, calcio y otras sustancias) en las arterias coronarias, un proceso conocido como aterosclerosis.


   La aterosclerosis es un proceso gradual que comienza décadas antes de que aparezcan los síntomas. Las placas de ateroma se van depositando lentamente en las paredes de las arterias, estrechando su diámetro y reduciendo el flujo sanguíneo. Cuando una placa se rompe, se forma un coágulo sanguíneo que puede bloquear completamente la arteria, impidiendo que el oxígeno llegue al músculo cardíaco. Sin oxígeno, las células del corazón comienzan a morir en cuestión de minutos.


   Los síntomas típicos del infarto incluyen dolor torácico intenso (descrito como opresión, presión o ardor), dolor irradiado al brazo izquierdo, mandíbula, espalda o cuello, dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, mareos y sensación de muerte inminente (NHS, 2023).

Sin embargo, es importante destacar que algunas personas, especialmente mujeres, ancianos y diabéticos, pueden experimentar síntomas atípicos o más leves.


  La prevención del infarto comienza con la identificación temprana de los factores de riesgo y su control sistemático a lo largo de la vida.



Factores de riesgo cardiovascular: conoce tu perfil


   Existen dos tipos de factores de riesgo cardiovascular: modificables (aquellos sobre los que podemos actuar) y no modificables (que no podemos cambiar pero debemos conocer para personalizar nuestra estrategia preventiva).


Factores de riesgo no modificables

Qué puede revelar una prueba de esfuerzo cardíaca sobre tu riesgo de cáncer

  • Edad y sexo: el riesgo cardiovascular aumenta con la edad. Los hombres tienen mayor riesgo a partir de los 45 años, mientras que en las mujeres el riesgo se incrementa significativamente después de la menopausia, alrededor de los 55 años (American Heart Association, 2023).

  • Antecedentes familiares: tener un familiar de primer grado (padre, madre, hermano) que haya sufrido un infarto antes de los 55 años (hombres) o 65 años (mujeres) aumenta significativamente tu riesgo. La predisposición genética juega un papel importante en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

  • Etnia: algunas poblaciones presentan mayor predisposición a desarrollar enfermedades cardiovasculares debido a factores genéticos y socioeconómicos.


Factores de riesgo modificables


  • Hipertensión arterial: la presión arterial elevada (≥140/90 mmHg) daña progresivamente las paredes arteriales, favoreciendo la formación de placas de ateroma. Es uno de los factores de riesgo más importantes y, afortunadamente, uno de los más tratables (Williams et al., 2018).

  • Colesterol elevado: los niveles altos de colesterol LDL ("colesterol malo") y triglicéridos, junto con niveles bajos de colesterol HDL ("colesterol bueno"), aceleran el proceso de aterosclerosis. El control del perfil lipídico es fundamental en la prevención cardiovascular.

  • Diabetes mellitus: la diabetes mal controlada multiplica por 2-4 veces el riesgo de sufrir un infarto. La hiperglucemia crónica daña los vasos sanguíneos y acelera la aterosclerosis (American Diabetes Association, 2024).

  • Tabaquismo: fumar es uno de los factores de riesgo cardiovascular más potentes y modificables. Aumenta el riesgo de infarto de 2 a 4 veces comparado con no fumadores, y la buena noticia es que este riesgo disminuye significativamente al dejar de fumar (U.S. Department of Health and Human Services, 2020).

  • Obesidad y sobrepeso: el exceso de peso, especialmente la obesidad abdominal (perímetro de cintura >102 cm en hombres y >88 cm en mujeres), se asocia con hipertensión, diabetes, dislipemia e inflamación crónica que favorecen las enfermedades cardiovasculares.

  • Sedentarismo: la falta de actividad física regular aumenta todos los factores de riesgo cardiovascular. La inactividad se considera un factor de riesgo independiente para enfermedades del corazón.

  • Estrés crónico: el estrés psicosocial prolongado se asocia con mayor riesgo cardiovascular a través de múltiples mecanismos, incluyendo hipertensión, inflamación y comportamientos poco saludables como tabaquismo o mala alimentación.


Médico evaluando factores de riesgo cardiovascular

Cálculo del riesgo cardiovascular: ¿cuál es tu probabilidad real?


        En la consulta médica de medicina de familia, utilizamos herramientas validadas para calcular tu riesgo cardiovascular global, es decir, la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular (infarto, ictus) en los próximos 10 años. La escala más utilizada en Europa es el SCORE2 (Systematic Coronary Risk Estimation), actualizada recientemente para incluir más factores y ofrecer estimaciones más precisas (SCORE2 working group, 2021).


  El cálculo del riesgo cardiovascular tiene en cuenta múltiples variables simultáneamente: edad, sexo, tabaquismo, presión arterial sistólica, colesterol total y colesterol HDL. El resultado se expresa como un porcentaje:


  • Riesgo bajo: <5% en 10 años

  • Riesgo moderado: 5-10% en 10 años

  • Riesgo alto: 10-15% en 10 años

  • Riesgo muy alto: >15% en 10 años


  Conocer tu riesgo cardiovascular permite personalizar las recomendaciones preventivas. Por ejemplo, una persona con riesgo bajo puede beneficiarse principalmente de cambios en el estilo de vida, mientras que alguien con riesgo alto o muy alto puede necesitar tratamiento farmacológico preventivo además de modificaciones en los hábitos.


  Es fundamental realizar esta valoración de forma periódica, especialmente a partir de los 40 años o antes si existen factores de riesgo adicionales.



Prevención primaria: estrategias antes de que aparezca la enfermedad


   La prevención primaria tiene como objetivo evitar que se desarrolle la enfermedad cardiovascular en personas que aún no la han manifestado. Consiste en controlar los factores de riesgo modificables mediante cambios en el estilo de vida y, cuando es necesario, tratamiento farmacológico.


Alimentación cardiosaludable

 La dieta mediterránea ha demostrado reducir significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares (Estruch et al., 2018). Los pilares de una alimentación protectora para el corazón incluyen:


  • Abundancia de vegetales, frutas, legumbres y frutos secos: ricos en fibra, antioxidantes y grasas saludables.

  • Aceite de oliva virgen extra como principal fuente de grasa.

  • Pescado azul (salmón, sardinas, caballa) al menos 2-3 veces por semana, rico en omega-3.

  • Cereales integrales en lugar de refinados.

  • Reducción de carnes rojas y procesadas, embutidos y alimentos ultraprocesados.

  • Limitar la sal (<5 gramos/día) y azúcares añadidos.

  • Evitar bebidas azucaradas y moderar el consumo de alcohol.



Actividad física regular


Infografía ejercicio físico y salud cardiovascular

La actividad física regular reduce significativamente el riesgo cardiovascular (Fundación Española del Corazón, s. f.).


El ejercicio físico es una de las intervenciones más efectivas para prevenir enfermedades cardiovasculares. Las guías actuales recomiendan al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada por semana (o 75 minutos de actividad vigorosa), distribuidos en varios días (American College of Sports Medicine, 2022).


Actividades recomendadas incluyen caminar a paso rápido, nadar, ciclismo, baile o cualquier actividad que eleve tu frecuencia cardíaca de forma sostenida. El ejercicio mejora la presión arterial, el perfil lipídico, la sensibilidad a la insulina, el peso corporal y el estado de ánimo.


Control del peso corporal

Mantener un peso saludable (IMC entre 18,5-24,9 kg/m²) y especialmente reducir la obesidad abdominal disminuye significativamente el riesgo cardiovascular. Incluso pérdidas modestas de peso (5-10% del peso inicial) producen mejoras importantes en presión arterial, glucemia y perfil lipídico.


Abandono del tabaco

Dejar de fumar es la medida preventiva más efectiva que puedes tomar. El riesgo de infarto disminuye aproximadamente un 50% al año de dejar el tabaco y se equipara al de un no fumador tras 5-15 años sin fumar (U.S. Department of Health and Human Services, 2020). Si necesitas ayuda para dejar de fumar, tu médico de familia puede ofrecerte apoyo, estrategias conductuales y tratamiento farmacológico si es necesario.


Gestión del estrés

El estrés crónico afecta negativamente a la salud cardiovascular. Técnicas de manejo del estrés como mindfulness, ejercicio regular, relajación, apoyo social y, cuando es necesario, ayuda psicológica profesional, forman parte integrante de la prevención cardiovascular.


Control médico de factores de riesgo: cuándo y cómo


La prevención efectiva del infarto requiere un seguimiento médico regular que incluya:


  • Medición de la presión arterial: debes conocer tus cifras de tensión arterial. La presión óptima es <120/80 mmHg. Si tienes cifras elevadas, tu médico de familia puede indicar tratamiento antihipertensivo y ajustarlo periódicamente hasta alcanzar los objetivos terapéuticos.

  • Análisis del perfil lipídico: incluye colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos. Los objetivos varían según tu riesgo cardiovascular global. En personas de alto riesgo, se recomienda mantener el colesterol LDL <70 mg/dl mediante dieta y, si es necesario, estatinas (Mach et al., 2020).

  • Control de la glucemia: el despistaje de diabetes mediante glucemia basal o hemoglobina glicosilada (HbA1c) debe realizarse periódicamente, especialmente si tienes factores de riesgo como obesidad, antecedentes familiares o edad superior a 45 años.

  • Cálculo del riesgo cardiovascular: como mencionamos antes, la valoración mediante escalas como SCORE2 permite personalizar las intervenciones preventivas.

  • Revisión de medicación: si tomas medicamentos para hipertensión, colesterol, diabetes u otros, es fundamental revisar regularmente su eficacia, adherencia y posibles efectos secundarios. La optimización farmacológica mejora significativamente el control de factores de riesgo.


Persona midiendo la presión arterial

Prevención secundaria: si ya has tenido un evento cardiovascular


   La prevención secundaria se dirige a personas que ya han sufrido un infarto, angina de pecho, ictus o que tienen enfermedad cardiovascular establecida. El objetivo es prevenir nuevos eventos, que son más probables en este grupo de pacientes.


Además de todas las medidas de prevención primaria (que son aún más importantes), la prevención secundaria incluye:


  • Tratamiento farmacológico intensivo: antiagregantes plaquetarios (aspirina, clopidogrel), estatinas en dosis altas, control estricto de presión arterial y glucemia.

  • Rehabilitación cardíaca: programas supervisados de ejercicio, educación y apoyo psicológico tras un evento cardiovascular.

  • Seguimiento médico estrecho: consultas regulares con tu médico de familia y cardiólogo para optimizar el tratamiento y detectar precozmente complicaciones.

  • Adherencia terapéutica: tomar la medicación prescrita de forma constante es fundamental. La falta de adherencia es una de las principales causas de nuevos eventos cardiovasculares.


El papel de la medicina de familia en la prevención de infartos


   Tu médico de familia es el profesional sanitario ideal para coordinar tu prevención cardiovascular a largo plazo. A diferencia de otros especialistas que ves ocasionalmente, la medicina de familia ofrece:


  • Continuidad asistencial: seguimiento a lo largo de los años, conociendo tu historia clínica, antecedentes familiares y evolución personal.

  • Visión integral: no solo del corazón, sino de todas las enfermedades y factores de riesgo que interactúan entre sí.

  • Prevención personalizada: adaptada a tu edad, sexo, profesión, estilo de vida y preferencias personales.

  • Accesibilidad: facilidad para consultar dudas, ajustar tratamientos y resolver problemas de salud de forma rápida.

  • Coordinación con otros especialistas: cuando es necesaria la valoración por cardiología u otras especialidades, tu médico de familia gestiona las derivaciones y mantiene la coherencia en tu atención.


   En la consulta médica de medicina de familia, no solo tratamos enfermedades, sino que trabajamos contigo para construir un plan preventivo realista, sostenible y basado en evidencia científica que proteja tu salud cardiovascular durante toda tu vida.


Síntomas de alarma: cuándo acudir urgentemente


   Aunque este artículo se centra en la prevención, es fundamental que conozcas los síntomas de alarma del infarto para actuar rápidamente si ocurren. Ante un infarto, cada minuto cuenta. Cuanto antes se restablezca el flujo sanguíneo al corazón, menor será el daño.


Síntomas que requieren llamar al 112:

  • Dolor torácico intenso, opresivo, que no cede y dura más de 5 minutos

  • Dolor irradiado al brazo izquierdo, mandíbula, cuello o espalda

  • Dificultad para respirar acompañada de dolor torácico

  • Sudoración fría, náuseas, mareos o sensación de muerte inminente

  • Pérdida de conocimiento


  No esperes a que los síntomas mejoren. Nunca conduzcas tú mismo al hospital. Llama al 112 para recibir atención especializada inmediata.


Conclusión


   La prevención de infartos y complicaciones cardiovasculares es posible, efectiva y debe comenzar hoy. No importa tu edad actual, nunca es tarde ni temprano para proteger tu corazón. Desde la consulta médica de medicina de familia, ofrecemos un abordaje integral, personalizado y basado en evidencia científica que te acompaña a lo largo de toda tu vida.


   Conocer tus factores de riesgo, adoptar hábitos saludables, realizar controles médicos periódicos y mantener una comunicación fluida con tu médico de familia son los pilares de una prevención cardiovascular efectiva. La mayoría de los infartos son prevenibles, y tú tienes el poder de tomar decisiones que protejan tu salud cardiovascular durante décadas.


   Si tienes dudas sobre tu riesgo cardiovascular, necesitas ayuda para controlar la hipertensión, el colesterol o la diabetes, o simplemente quieres una valoración preventiva completa, la consulta médica de medicina de familia es el lugar donde comenzar.


    Descubre cómo puedo ayudarte con tu salud cardiovascular mediante consulta presencial, online o a domicilio. También puedes conocer más sobre el Plan Prevención Cardiovascular, diseñado específicamente para personas con factores de riesgo que quieren prevenir infartos y controlar con seguimiento personalizado.


📍 Consulta presencial en Boadilla del Monte: av. Siglo XXI, 13, local 13/14 (28660).


💻 Consulta online: si prefieres la comodidad de tu hogar o flexibilidad horaria para compatabilizar con tus responsabilidades, puedes acceder a una consulta online, con la misma calidad, rigor y confidencialidad.


🏠 Visita a domicilio: atención profesional en la tranquilidad de tu hogar, ideal para personas con movilidad reducida o situaciones especiales.

  • Descubre el servicio médico a domicilio en Boadilla, Majadahonda y Villaviciosa de Odón, y cómo puede adaptarse a tus necesidades: ver servicios

  • Conoce la filosofía y enfoque de mi consulta: sobre


¿Cuál es tu mayor desafío para cuidar tu salud cardiovascular?

Me encantaría conocer tu experiencia. ¿Te cuesta mantener una alimentación saludable? ¿Encuentras difícil hacer ejercicio regularmente? ¿Te preocupa tu presión arterial o colesterol? ¿Has intentado dejar de fumar sin éxito?


Comparte tu situación en los comentarios. Tu experiencia puede ayudar a otros lectores que estén pasando por algo similar, y estaré encantada de ofrecerte orientación personalizada.


Si prefieres una valoración médica completa de tu riesgo cardiovascular, puedes solicitar tu consulta médica aquí.


Preguntas Frecuentes (FAQ)

1. ¿A partir de qué edad debo preocuparme por mi riesgo cardiovascular?

La prevención cardiovascular debe comenzar en la edad adulta joven, idealmente a partir de los 20-30 años, adoptando hábitos de vida saludables. La valoración formal del riesgo cardiovascular mediante escalas como SCORE2 se recomienda a partir de los 40 años en personas sin factores de riesgo evidentes, o antes si existen antecedentes familiares, hipertensión, diabetes, tabaquismo u obesidad. La aterosclerosis es un proceso que comienza décadas antes de manifestarse clínicamente, por lo que nunca es demasiado pronto para adoptar medidas preventivas.


2. Si tengo antecedentes familiares de infarto, ¿estoy condenado a sufrirlo también?

No. Aunque los antecedentes familiares aumentan tu riesgo, la genética no es destino. La mayoría de los infartos son prevenibles mediante el control de factores de riesgo modificables. De hecho, tener antecedentes familiares debe motivarte a ser especialmente cuidadoso con tu salud cardiovascular: no fumar, mantener un peso saludable, hacer ejercicio regularmente, controlar la presión arterial y el colesterol, y realizar seguimiento médico periódico. Muchas personas con antecedentes familiares que adoptan un estilo de vida saludable nunca desarrollan enfermedad cardiovascular.


3. ¿Necesito tomar estatinas si tengo el colesterol alto pero no he tenido ningún infarto?

Depende de tu riesgo cardiovascular global. Las estatinas están indicadas en prevención primaria cuando el riesgo de sufrir un evento cardiovascular en los próximos 10 años es moderado-alto (generalmente >7,5-10%) y no se alcanzan los objetivos de colesterol LDL con dieta y ejercicio. La decisión debe individualizarse en consulta médica, considerando tu edad, presión arterial, colesterol total y HDL, tabaquismo, diabetes y otros factores. Las estatinas han demostrado reducir significativamente el riesgo de infarto y mortalidad cardiovascular en personas de riesgo elevado (Mach et al., 2020).


4. ¿Cuánto tiempo debo esperar entre revisiones médicas para control cardiovascular?

La frecuencia depende de tu perfil de riesgo. Personas jóvenes sin factores de riesgo pueden realizar controles cada 3-5 años. Si tienes factores de riesgo como hipertensión, diabetes o dislipemia en tratamiento, lo recomendable son revisiones cada 3-6 meses inicialmente hasta alcanzar buen control, y posteriormente cada 6-12 meses. Personas con enfermedad cardiovascular establecida requieren seguimiento más estrecho, generalmente cada 3-6 meses. Tu médico de familia te indicará la periodicidad óptima según tu situación personal.


Bibliografía (formato APA)


Dra. Cristina Díaz Magister

Médico de Familia (col. nº 282878099, ICOMEM).

💬 Nota: La información de este artículo tiene carácter general y no sustituye una consulta médica personalizada. Cada caso requiere una valoración individual; si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, consulta con un profesional sanitario.

bottom of page